jueves, 12 de febrero de 2026

Futuro: condicionales y temporales

 



Se studierai con costanza, supererai l’esame senza difficoltà.


Se domani pioverà, resteremo a casa.


Se accetterai l’offerta, inizierai a lavorare già il mese prossimo.


Se mi chiamerai più tardi, ti darò tutte le informazioni.


Se continuerete così, raggiungerete presto i vostri obiettivi.



Quando arriverai a casa, chiamami subito.


Appena finirò il lavoro, passerò a trovarti.


Non appena riceveremo una risposta, ti informeremo.


Dopo che avrai terminato l’esame, potrai uscire.


Finché resterai qui, ti aiuterò io.

Prima che tu parta, voglio salutarti.


Aspetterò finché tu non sia pronto.


Nel momento in cui si presenti l’occasione, ne parleremo.


Ogni volta che ci sia un problema, cercheremo una soluzione.


Fino a che non abbiate chiarito la situazione, non prenderemo decisioni

Traducción: oraciones subordinadas.


Qualora dovessi cambiare idea, ti prego di informarmi con un certo anticipo.


A patto che vengano rispettati gli accordi, la collaborazione potrà proseguire senza attriti.


Nel caso in cui emergessero ulteriori criticità, sarà necessario rivedere l’intero progetto.


Purché tu sia disposto ad assumertene la responsabilità, potremo procedere immediatamente.


Ove si rendesse indispensabile un intervento esterno, l’azienda non esiterebbe a coinvolgere consulenti specializzati.


Benché fosse consapevole dei rischi, decise di investire ugualmente.


Malgrado le ripetute obiezioni, portò avanti la sua tesi con ostinazione.


Nonostante avesse studiato a lungo, non riuscì a superare l’esame.


Per quanto si sforzi di apparire indifferente, tradisce sempre una certa inquietudine.


Sebbene la situazione apparisse disperata, mantenne un autocontrollo esemplare.


Si comportò quasi fosse l’unico depositario della verità.


Parlava alla stregua di un esperto, pur non avendone le competenze.


Affrontò la questione nel modo in cui gli era stato insegnato.


Proseguì con tale determinazione da sembrare immune a qualsiasi ostacolo.


Rispose con un tono tale da lasciar intendere un profondo disappunto.


Non appena ebbe ricevuto la notizia, partì senza esitazione.


Finché non avrai chiarito la tua posizione, la discussione resterà sospesa.


Dopo che si fu conclusa la riunione, emersero ulteriori perplessità.


Prima che tu tragga conclusioni affrettate, ascolta ogni versione dei fatti.


Nel momento in cui la tensione raggiunse l’apice, qualcuno intervenne a mediare.

lunes, 26 de enero de 2026

Traducción: Oraciones interrogativas indirectas

 



Mi domandai se avessero già preso una decisione definitiva.


Voleva sapere per quale ragione non avessimo informato nessuno prima.


Gli chiesero fino a che punto avesse compreso le conseguenze delle sue azioni.


Si interrogava su come fosse riuscito a superare tante difficoltà.


Mi domandai se avessi interpretato correttamente le sue parole.


Volevano sapere quali misure fossero state adottate in precedenza.


Lei si chiedeva in che modo avessimo affrontato la situazione.


Gli domandai se fosse stato messo al corrente dei cambiamenti.


Ci chiedevamo quanto avesse influito quella scelta sul risultato finale.


Voleva sapere se avessimo tenuto conto di tutte le variabili.


Mi chiesero per quanto tempo avessimo lavorato al progetto.


Si domandava se qualcuno avesse già sollevato il problema.


Gli chiesi quali criteri fossero stati utilizzati nella selezione.


Volevano sapere se avessimo previsto eventuali rischi.


Mi domandai fino a che punto fosse stata compromessa la relazione.


Lei si chiedeva se avessimo rispettato le scadenze stabilite.


Gli chiesero in base a quali dati fosse stata presa la decisione.


Ci domandavamo se avessimo sottovalutato l’impatto mediatico.


Voleva sapere se fosse stato necessario intervenire prima.


Mi chiesi quale ruolo avesse avuto ciascun partecipante.

martes, 13 de enero de 2026

A1 Hábitos de los españoles, según los británicos

 En España vivimos potencialmente más años (1)  en Reino Unido. Es un hecho refrendado por diversos estudios. Para los británicos, puede resultar difícil de (2). "¿Por qué (3) tanto los españoles, si fuman y beben?", se preguntaba en un reciente artículo el diario The Times. Sí, bebemos. Pero según los datos de la OCDE estamos haciendo los deberes y de los 17,5 litros puros de alcohol per cápita que se consumían en nuestro país en 1980, hemos bajado a los 9,8 en 2010 y a los 8,6 en 2016. La misma estádistica muestra que en Reino Unido, el consumo por persona mayor de 15 años pasó de 10,8 litros en 1980 a 10,6 en 2010, con un pico de aumento muy importante en 2002, cuando casi llegaron a los 12 litros; un consumo que han logrado reducir a 9,5 litros en 2016.

Y sí, fumamos. Y más del doble que (4): mientras aquí quemamos 1.533,5 gramos de tabaco por persona, según los últimos datos de la misma organización, en Reino Unido se inhalan 643,9 gramos per cápita. Entonces, ¿qué es lo que (5) bien? Aparte de comer paella -y, sobre todo, verduras, legumbres y pescado- el análisis de The Times da algunas claves no solo para ellos, (6) para nosotros, que algo podemos celebrar.

Estos son los hábitos de los españoles que, según dicen, "todos deberían adoptar".

1. El paseo. El diario británico remarca que tenemos una palabra para ello (¿se te habría ocurrido pensar que ellos no?).(6) menos al gimnasio, pero una cosa sí hacemos el 76% de nosotros: pasear al (7) cuatro días (8) semana (9) 10 minutos o más, según los datos del Eurobarómetro de 2014, y el 37% (11) hasta el trabajo o (12) en bicicleta.

2. Dieta mediterránea. Alarga la vida y protege de los efectos de la contaminación. Si hay algo que no (13) dejar de hacer los españoles es comer pescado, frutas y verduras frescas, nueces, legumbres, aceite de oliva... Y, según The Times, vino tinto. Aunque, como ya advertimos en BuenaVida, solo (14) un grupo de población que puede beneficiarse de una copa de tinto al día. Según explica en el diario británico Helen Bond, portavoz de la British Dietetic Association, (16) consumo de carne roja y sal "es relativamente alto", pero solo el 20% de los españoles, "(17) productos ultraprocesados, según un estudio llevado a cabo en Brasil", mientras las familias británicas son(18) que más alimentos de(19) tipo (20) en Europa.

3. La siesta. Hace años que redujimos el tiempo destinado a la comida y a la consabida siesta (según un estudio de Simple Logica, que se menciona en el artículo de The Times, solo el 18% de los españoles sigue practicándola), pero quizá deberíamos replantearnos volver a los 26 minutos de ojos cerrados en el sofá que recomienda la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen): mejoran la memoria, el estado de ánimo y la salud cardiovascular, pero solo si se hace de forma regular y sin pasarse de tiempo.

4. Horario laboral más largo, pero con más descansos. En España trabajamos de media 1.687 horas al año, 331 más que en Alemania, 173 más que en Francia, 117 más que en Suiza, pero solo seis más que en Reino Unido. Sin embargo, mientras allí la jornada (21) a las seis de la tarde, aquí muchos la prolongamos (22) las ocho. Es algo que nos criticamos a (23), ocupa largas discusiones de café (el que nos (24)  en el descanso de la mañana), y (25) cambiar desde hace décadas. Pero no todos (26) de acuerdo. Dice The Times: "Algunos españoles consideran que una jornada más larga, pero más relajada, es( 27) para la salud". En realidad, un café en la oficina (28) la productividad de los trabajadores, como han demostrado los suecos con su fika, quienes por cierto, trabajan 78 horas menos que (28) al año.

5. Hacemos más (y mejor) el amor. Llegar más (29) a casa no nos (30) tener más relaciones. Los hombres españoles se sitúan como los (31) amantes, (32) un estudio de onePoll.com con 15.000 mujeres de todo el mundo. Y las mujeres españolas practican sexo, dice el artículo mencionando un estudio de la farmacéutica Gedeon Richter, una media de 2,1 veces por semana, frente a las 1,7 de las británicas.(33) más tarde (a los 19 años, mientras allí se arrancan a los 18), pero luego lo (34) a nuestra rutina con más asiduidad. Como hemos contado en Buenavida, el sexo (35) el riesgo de accidentes cerebro-vasculares y diabetes tipo 2, y dejar de practicarlo( 36) tener estos efectos en nuestro cuerpo.

6. Usamos más palabras felices. Un estudio publicado en la National Academy of Sciences por el profesor Peter Dodds, de la Universidad de Vermont, analizaba 100.000 palabras de las 10 lenguas más habladas del mundo y concluyó, que aunque todas tienen un sesgo positivo en su uso -se emplean más palabras como "amor" o "risa" que otras negativas como "triste" o "llanto"-, el español es el idioma más alegre y el que utiliza más vocablos que levantan el ánimo. Aunque el estudio no diferencia entre el español que se habla en España del que se usa en otros países.

7. Tapas por la noche. Sabemos que tenemos a la comunidad internacional despistada con los conceptos tapa, ración y pincho, y que muchas veces no termina de quedar claro que tapear puede llegar a componerse de más alcohol que comida (aunque también de más paseos). Y aunque el diario británico asume que tras un almuerzo más copioso que el suyo, nuestra cena es a base de tapas ("pequeños platos de comida"), nosotros sabemos que esto no siempre es así, pero que una cosa sí es cierta: nuestro refranero nos advierte de que "de grandes cenas están las sepulturas llenas". Reducir la ingesta de calorías en general nos (36) a vivir más, y si se distribuyen adecuadamente los hidratos, las proteínas y las grasas el beneficio (37) ser aún mayor.

lunes, 1 de diciembre de 2025

C1: Robots.

 

Imagine un robot que (1) los trabajos de casa mientras usted lee, trabaja o simplemente no hace (2). La empresa americano-noruega 1X Technologies asegura que ( 3) ya es posible con Neo, un humanoide de cara amable, movimientos fluidos y diseño Apple. Lo muestran en vídeos idílicos abriendo la puerta a invitados, cargando la cesta de la ropa sucia o llevando la copa a su dueño. Eso sí, en casas de diseño con salas de 100 m2.

Por unos 20.000 dólares –o 499 al mes– ya lo puede reservar, siempre que  (4) en Estados Unidos y (5) paciencia: las primeras unidades no se entregarán hasta el 2026, no sabemos el día. La empresa promete que el Neo será “plenamente autónomo” en el 2027.

Siempre que (6) un vídeo de robots haciendo cosas extraordinarias pienso en los que vídeos que no nos (7) . Con los años (y los fakes ) mi espíritu crítico ha subido mucho el nivel: las presentaciones de producto siempre van bien (excepto cuando Musk quiso demostrar el cristal irrompible del Cibertruck). Pero la realidad es muy distinta. Una vez más mi instinto arácnido ha vuelto a acertar: nada de lo que sale en los vídeos es verdad; el robot está operado remotamente por un ingeniero que está en la habitación de al lado. La empresa no se esconde, al contrario. Su ejecutivo jefe y fundador, Bernt Børnich, afirma que “un experto guía a Neo en tiempo real mientras aprende a hacer el trabajo”. Que podríamos traducirlo por: “Convertiremos su casa en un laboratorio para entrenar a nuestros robots hasta que  (8) útiles”. De momento  (9) cinco minutos en poner tres piezas en el lavavajillas en un vídeo que ha hecho el WSJ y que hace sufrir mucho. Sería sólo patético, si no (10) que también es muy inquietante.

Su creador lo llama “simbiosis”, un abogado lo llamaría violación de la privacidad. Su justificación –“(11) más datos me des, más útil será Neo”– es la misma que oímos antes en Google con su buscador, en Facebook con sus redes sociales y que ahora oímos a OpenAI respecto a ChatGPT. Los defensores de este modelo ven un círculo virtuoso. Más robots, más casas, más datos, mejora exponencial. Pero detrás de este relato hay literalmente un ejército invisible de teleoperadores. Estoy seguro de que en el Excel del modelo de negocio de 1X existe la columna de los costes de deslocalizar la teleoperación a países de renta baja, a un dólar la hora. Lo sé porque esto ya ocurre con la IA generativa: OpenAI, por ejemplo, subcontrató a trabajadores en Kenia para limpiar las respuestas de ChatGPT por menos de dos dólares la hora. Un robot mayordomo en cada casa del primer mundo, precariado en el tercero.

Todo esto está apoyado por inversores como OpenAI Startup Fund, Tiger Global o Samsung, que ( 12) más de 125 millones de dólares a 1X. Es una estrategia que recuerda a la de Tesla, que en 2021 presentó su robot Optimus con un bailarín en mallas de lycra y un casco de Daft Punk en la cabeza. La promesa, entonces, era que empezaría a venderse a los tres años. Hoy, cuatro después, ese robot sigue (13) un prototipo. Vender el futuro siempre ha sido más fácil (13) crearlo.

1X dice que la teleoperación es sólo la primera fase: que se necesitan robots imperfectos en el mundo real para entrenarlos, como los coches autónomos que de vez en cuando necesitan a un humano al volante. La cita no es gratuita. 1X sigue la misma estrategia de Musk con Tesla, que para hacer masa crítica para recoger datos del mundo real ha prometido la Luna una y otra vez. El argumento tiene tanta lógica como trampas.

Neo no sólo recoge datos del mundo: los recoge de su mundo (de usted). Su voz, sus hábitos, sus conversaciones. Y a diferencia de un asistente de voz, éste lo ve literalmente todo. La empresa asegura que los operadores son “verificados”, que las imágenes se difuminan para preservar la intimidad y que podemos designar zonas de exclusión donde no queremos que (15). Pero la simple presencia de un ojo ajeno en casa rompe el contrato emocional del hogar: dejas de estar en casa cuando alguien mira. La comparación que hace 1X con tener personal de servicio tampoco se aguanta: no es lo mismo confiar en una persona con nombre y apellidos que en un sistema de teleoperadores que no sabes quién ni cuántos ni dónde (16), y que además lo graban todo.

El caso de 1X es un caso claro de lo que el Nobel de economía Daron Acemoglu llama “so so automation”, que podríamos traducir como automatización “de aquella manera” o “de estar por casa”. Es aquella automatización que desplaza a trabajadores pero que no reduce el coste y que incluso lo puede incrementar (piense en los costes de mantener el robot). Esta automatización a medias recuerda al caso de KiwiBot, una empresa de entrega de comida en campus universitarios que hacía pasar a sus robots teledirigidos por robots inteligentes autónomos. De modo similar, Neo es un experimento disfrazado de producto para vendernos futuro antes que (16), con el objetivo de financiarse con nuestros datos.

Le ocurre lo mismo a la IA generativa, que nos ahorra trabajo pero necesita supervisión constante de teleoperadores que, en este caso, somos nosotros. El modelo de negocio –extractivo– es el mismo: usted pone los datos, nosotros nos quedamos el valor. Si algún día estos humanoides llegan a ser autónomos –2027, 2028, o hasta cuando los inversores lo (17) –, ya habrán hecho el negocio. Habrán arrasado con el mercado de trabajadores del hogar, tendrán nuestros datos más íntimos y dependeremos de ellos hasta abrir la nevera.

Nuestra casa debería ser un espacio de confianza, no un entorno de entrenamiento para máquinas. Si el futuro de la robótica es éste –robots que necesitan humanos al otro lado del mundo para funcionar–, quizá no (18) tan diferente al presente. Neo es automatización de “estar por casa” en los dos sentidos del término, automatización que nos promete libertad y comodidad pero a cambio que le  (19) de canguro.

jueves, 27 de noviembre de 2025

Léxico: expresiones idiomáticas referidas a la comida y la bebida.

1. Localiza en este texto las expresiones idiomáticas relativas a la comida y la bebida y busca su significado.

2. ¿Cuáles serían las ideas principales del texto? ¿Qué opinas al respecto?

No hace tanto tiempo, en una visita real al Reino Unido, la sangre estuvo cerca de llegar al Támesis. El palacio de Buckingham pasó al embajador de España el menú de la cena de Estado y nuestro hombre en Londres, al ver que no estaba previsto ningún vino español, a punto estuvo de llamar a la Armada. Al final, el embajador consiguió que no todos los vinos fueran franceses. Pero no logró evitar que el menú fuera en francés.

Es posible que la propia Isabel II, entonces reinante, fuera partidaria de esta costumbre: la suya fue una de esas educaciones en las que el caballo o el francés eran troncales y las matemáticas una actividad extraescolar. En lo culinario, el predominio del francés llegó a ser tal que podían permitirse desenvolturas como —en un recetario del Novecientos— corregir nuestra innegociable tortilla de patatas y, con la adición de jamón y trufa, incorporársela a su acervo como omelette à l’espagnole. Pero las lenguas tienen su prestigio oscilante y, para asentar el dominio del francés, fue clave que lo reconocieran otros, y eso es lo que hicimos nosotros cuando, en busca de un nombre competitivo para el brandi de Jerez, lo bautizamos, a imagen del cognac y el armagnac, como jeriñac: es algo que duele todavía. Hoy, sin embargo, en cualquier cata se oirá mil veces antes que un vino es un pepino que palabras como chambrear: el dominio francés se ha retirado de ese último bastión que era la cocina. De hecho, en Inglaterra, la señal más clara para evitar un plato es que lleve palabras como duchesse.

Todos somos particulares con la comida, y tiene por tanto su lógica que también lo seamos con nuestra manera de referirnos a ella. Por la vía negativa, es habitual que nos parezca innombrable lo que otra tribu come: sin salir del canal de la Mancha, en el Reino Unido llaman a los franceses “comerranas”, mientras que en Francia llaman a los británicos “rosbif”. Por la vía positiva, la cocina es territorio de apegos, y cada uno se agarra a su lado de la isoglosa, ya diga oliva o aceituna, níscalo o míscalo, fresa o frutilla, mondongo en Puerto Rico o callos en Madrid. En todo caso, y si de origen local hablamos, cualquier traductor sabrá que hay dos cosas para las que es imposible encontrar equivalencia: el nombre de los pescados y las setas. Aun cuando el jamón de York o el queso cheddar hayan perdido hace mucho cualquier vínculo con su origen, por lo general nos tranquiliza saber de dónde viene nuestro embutido, o arraigar nuestro melocotón en el pueblo exacto de Calanda. Hay argumentos para un nacionalismo culinario como paisaje metido en una olla, sí, y la palabra “camarón” en Arequipa no significa lo mismo —porque el camarón no es el mismo— que en Cádiz. Pero hay más argumentos para pensar que ese nacionalismo siempre fue imposible: hasta nuestro jamón y nuestras clementinas derivan su etimología de otra lengua, y en Italia no hay pimientos de los que llamamos italianos.

Pasando de los orígenes a los usos, el español parece particularmente inclinado a un uso afectivo o moral: podemos tener cara de acelga o gesto avinagrado; emperejilarnos y aun ser el perejil de todas las salsas. Si una noche nos cocemos, por la mañana estaremos empanados hasta quedarnos fritos en una buena siesta. Por mi parte, y aun consciente del riesgo de estar al plato y a las tajadas, tengo una devoción particular por la fantasía con que llamamos —por ejemplo— manitas de ministro a las manitas de cerdo. La cocina conventual fue muy afecta —con sus paciencias o sus socorritos— a justamente la expresión de estos afectos, en virtud de los cuales un postre como el suspiro de limeña siempre llamará la atención entre los postres.

Es notable que la cocina sea más difícil de comunicar que las pasiones. Cada año aparecen términos nuevos en nuestras vidas: no hace tanto era difícil saber si seitán o poke eran nombres de comida o islotes de las Maldivas. Pero también hay términos tradicionales que ponen en suspenso la fe en la homogeneidad del idioma, a la vez que nos fascina su vínculo local. Un español no nace sabiendo qué es un chairo o un cuy chactado, y un peruano, ante unas patatas revolconas, primero debe superar el trauma de llamar patata a la papa y luego ya plantearse el adjetivo revolcón. ¿Hará falta un diccionario gastronómico del español? Yo diría que sí, pero mejor lo dejo, que —como dijo precisamente un peruano— quiero laurearme, pero me encebollo.

Tomado de: https://elpais.com/eps/2025-11-22/ayer-me-coci-y-hoy-estoy-empanado-sobre-la-cocina-y-las-palabras.html

lunes, 24 de noviembre de 2025

Futuro.

Conjuga los verbos en mayúsculas:

¿De qué ESTAR hecho el futuro? ¿De árboles, de lagos y flores, de composta? ¿O SER, por el contrario, un insaciable cementerio, un planeta desierto? ¿SER más respetuoso, más autosustentable, más cercano a la tierra, más colectivo o más rapaz e individualista? ¿Qué especies SEGUIR poblando el planeta y cuáles HABER extinguido? ¿Cómo SER la relación entre hombres y mujeres? ¿SEGUIR existiendo el género? ¿Cómo ANDAR nuestra salud? ¿Y nuestro tablero político? ¿Qué PASAR con las distintas civilizaciones después de la pandemia? ¿Cómo SER la realidad? ¿Virtual o analógica? ¿El futuro SER un robot implantando órganos impresos en 3D en un solitario quirófano o una diminuta cámara de video surcando el universo a la velocidad de la luz? ¿CONSEGUIR por fin hacer viajes en el tiempo? ¿Cómo SER las máquinas que HABER inventado? ¿Para qué nos SERVIR de ellas? ¿Qué humanos o qué sistemas SERVIR, a su vez, de nosotros? ¿Qué PODER hacer mal y qué PODER hacer bien? ¿Qué eventos DECIDIR registrar y cuáles olvidar? ¿Qué relación TENER con la memoria, con el almacenamiento de recuerdos? ¿Alguien PODER, a través de los sueños o de las artes adivinatorias, predecir el porvenir, evitarlo, modificarlo? ¿EXISTIR realmente el futuro o SER verdad, como ASEGURAR los místicos de todas las tradiciones, que sólo TENER el ahora? ¿Se PODER hablar de ese tiempo o siquiera pensar en él si no SER con interrogantes?

Adaptado de: https://www.revistadelauniversidad.mx/articles/6d835038-3cee-4485-86e2-874d6c4be1ed/futuro